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Algunas notas.

El pasado 26 de junio una docena de hombres aceptaron la invitación que lanzamos Diego Veloso y yo y asistieron al Foro Abierto «¿Qué nos  pasa a los hombres con esto de pedir ayuda?» para compartir sus experiencias, reflexiones y sentires en relación al tema.  Es evidente que 14 hombres -12 participantes y dos cofacilitadores- no somos una muestra representativa de la masculinidad que permita sacar conclusiones fuertes. Sin embargo, comprobar que 14 desconocidos compartimos tantos patrones y dificultades sobre pedir ayuda, nos hace pensar que tiene que haber muchos más. Aquí un resumen de los temas y vivencias que se compartieron.

¿QUÉ PASÓ EN EL FORO?

El gran aguante

«Cuando pienso en pedir ayuda me viene que soy débil y no puedo con eso.» 
«Quebrarse, romperse …echar cualquier otra cosa a la ensalada antes que pedir ayuda»
«hacer POR UNO MISMO es bueno. Un valor. Me esfuerzo, me empeño.»
«El mundo nos enseña: si no haces bien esta tarea, NO VALES.»
«…algo no va bien pero NO PUEDES PARAR, ¿cómo podrías parar?» 
«En lo productivo me cuesta menos pedir ayuda. Pero EN LO EMOCIONAL, NO SÉ»
«Pido cuando YA NO PUEDO MÁS»
«Atlas, el titán que sostiene el mundo. La bola pesa cada vez más y me aplasta.»
«Es lo que nos toca hacer en la vida, es LO ÚNICO QUE SABEMOS HACER»

El gran aguante (y sus consecuencias)

«Señales fuertes de DEPRESIÓN. Un túnel muy oscuro.»
«En esas situaciones de no poder más, aparece LA RABIA.»
«El merecer. Yo NO MEREZCO esto». 
«Hay también dolores físicos, lesiones…»
«Cuando no nos rendimos, TOCAMOS FONDO. Nos bloqueamos. Antes de pedir ayuda.»

¿Y qué necesitamos?

«No lo sé. Una sensación de NECESITAR ALGO, de no poder más.» 
«Hablar y expresar. SER ESCUCHADO y no tanto que me resuelvan un problema.»
«Ah, la dificultad de expresar.»

Otro obstáculo: la factura

«El debe y el haber.»
«Cuando pienso en pedir ayuda, me da miedo la factura. Quedaré en DEUDA.»

Lo que pasa cuando la pido

«Pienso que estoy pidiendo ayuda y me devuelven que estoy DANDO ÓRDENES.»
«Pedir ayuda de manera incorrecta. No sé hacerlo, creo que no lo he ejercitado.»
«No tengo claro si pido ayuda o si manipulo para conseguir lo que quiero.»
«Me cuesta mucho escuchar un ‘NO’ como respuesta.» 
«Si no me das lo que quiero, no me vale.»

Experiencias previas

«Es que, si quieres que algo salga bien, mejor hazlo TÚ MISMO.»
«El “better do it yourself” sale reforzado. Me cuesta recordar experiencias satisfactorias sobre el pedir ayuda.»
«Me doy cuenta ahora mismo que no puedo más»
¡Estás exagerando! Tan mal no estarás, MENOS CUENTO.
«Creo que todos llevamos dentro esa lucha»

Las referencias

«Mi padre necesitando ayuda y no mostrando ni un gesto de dolor»
«Le recuerdo diciéndome con su mirada: DEBERÍAS SABER que necesito ayuda»
«Yo ni siquiera tendría que decirte nada. La exigencia»

El mundo

«El género.» 
«El hacer.»
«La productividad.» 
«El feminismo.» 
«Mi masculinidad.»

Uf

«Se está haciendo tan grande, que parece IMPOSIBLE pedir ayuda»
«Una maldición, una prisión de la que no hay manera de salir.»
«Angustia. Un peso que aplasta…»
«Yo pedía ayuda por teoría. Caí al fondo y me pregunté ¿qué necesito realmente? ME RENDÍ, solté lo que no podía sostener y seguí la intuición. Y encontré la ayuda que necesitaba»
«Cuando SUELTAS el peso, te dices y dices que no puedes más, te das permiso para escucharte
y saber lo que necesitas y dejas que la intuición te guíe.»

Lo que es difícil transmitir

Estas son algunas de las cosas que pasaron y se dijeron. Sin embargo, quizá lo más especial es aquello de lo que resulta difícil hablar. Porque, ¿cómo expresas un clima, una atmósfera, con palabras? Hubo dos ambientes especiales e intensos en la reunión. El primero fue creciendo poco a poco al ir compartiendo nuestras dificultades para pedir ayuda: un clima pesado, opresivo y lleno de desesperanza. Daban ganas de salir corriendo de allí: tomar conciencia de la necesidad de ayuda, de nuestra incapacidad de pedirla e incluso, a veces, de notar perfectamente que no podemos más y, aún así, no ser capaces de pararnos a ver qué necesitamos y buscar ese apoyo. La segunda atmósfera llegó hacia el final, cuando un participante compartió su historia personal de haber tocado fondo, de «haberse roto» y haber aceptado que estaba allí, darse permiso y tiempo para saber lo que realmente necesitaba y confiar en que lo podría encontrar. Una atmósfera más ligera que nos ayudó a salir de la oscuridad y a ir cerrando el encuentro con unas palabras de despedida:

«Hermandad.»
«Intimidad.»
«Escucha.»
«Encontrarse y acompañarse desde el respeto, desde la conciencia de la dificultad que tenemos con esto.»
«No es fácil hablar de estas cosas, gracias por hacerlo fácil»
«Agradeceros.»
«Me doy cuenta de cómo no pedir ayuda limita mucho mi vida relacional.»
«Creo que es la primera vez que comparto así con hombres.»
«Conectar con mis necesidades. Me voy con deberes para casa»

Gracias a todos los participantes que escuchasteis nuestra llamada y os apuntasteis a compartir cómo es esto de pedir ayuda para vosotros. Nos habéis ayudado a confirmar algunas intuiciones e hipótesis sobre el tema. Quizá por los propios códigos de la masculinidad, pueda parecer un tema menor. Sin embargo, las consecuencias de estas dificultades llegan a tener un impacto muy fuerte en algunos hombres y en las personas que conviven con ellos. Porque quizá no pase nada por no ser capaces de pedir ayuda una vez. Pero si esto se convierte en un patrón que nos guía, nuestra propia salud se ve deteriorada y, cuando aparece la frustración, el merecer y la rabia, la salud de las personas que conviven con nosotros también puede verse seriamente dañada.

Con este aprendizaje y estas claves, vamos a preparar un taller práctico para abordar estos patrones y dinámicas, utilizando las herramientas de Trabajo de Procesos para llegar a ser más responsables con nuestras necesidades y poder ser un poco más libres, de manera que podamos pedir ayuda cuando la necesitemos.

¡Seguimos!

Post Author: samuel

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