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Final de verano, empiezo a pensar en el nuevo curso y llega la invitación a colaborar en el boletín de otoño del iiface: “apúntate -me digo- y así te pones una fecha para escribir algo sobre facilitación en entornos de política institucional, que llevas tiempo queriendo hacerlo y el webinar “Luces y sombras de la facilitación en los ayuntamientos del cambio” te ha vuelto a remover.” ¡Qué gran idea! 

A los pocos días me reclutan para un trabajo y se cancela todo el tiempo que tenía. Y aquí estoy, escribiendo a cuatro manos con Andrea desde Estrasburgo, donde hemos coincidido también con Pierre en este proyecto que circuló por el Tinderface para facilitar varias sesiones de un proceso de democracia deliberativa con ciudadanía de los 27 estados de la Unión Europea

De la misma manera en la que estos días le hemos pedido al grupo al que facilitábamos que dibujara su visión de la UE para 2050 en 10 minutos, aquí estamos escribiendo también con un límite temporal. Porque el texto para el boletín tenía que estar el viernes y, hoy, lunes -primer día tranquilo tras un fin de semana intenso-, Samuel me ha propuesto que escribiéramos algo sobre esta experiencia. Así que ahí va, en modo telegrama y como unas primeras impresiones de algo que todavía no hemos tenido tiempo de pensar ni asentar. 

Ha sido un proceso de ciertos malabares. Desde plantearse la etiqueta… ¿Qué me pongo? ¿Cómo me visto? Tengo que comprar una americana (?) ¡Ostras! Qué fuerte estar en el Parlamento Europeo para facilitar… Todo parece indicar que se lo toman en serio… porque nosotros estamos en 6 de los 18 fines de semana que se van a dedicar a esto… que se va a trasladar a plenarios formados por políticos y representantes ciudadanos de este proceso… Qué extraño facilitar con un diseño en el que no hemos participado. Qué complejo tener en cuenta taaantas cosas al mismo tiempo, desde los protocolos COVID (hacer un master en QRs y PCRs para acceder al lugar, o incorporar un kit de toallitas desinfectantes a la maleta de materiales), pasar del inglés de las reuniones de preparación a facilitar en castellano a personas de 4 países distintos que te hablan en su idioma -que no entiendes-, y entenderse gracias a 10 traductoras simultáneas a quienes tienes que agradecer el milagro de comunicarse), estar pendiente de varios canales de Slack por si hay alguna información de las que organizan, tener en cuenta las propuestas que llegan por la plataforma digital basada en decidim, ir cosechando las propuestas que surgen en una plataforma multilingüe que traduce simultáneamente… esto al mismo tiempo que facilitar teniendo en cuenta el diseño y objetivos, y cuidar al grupo… Suena a reto… y quizás no siempre hemos logrado todo… Pero por el camino nos han pasado algunas cositas que queremos compartir a modo de anécdota: 

Jueves, 15:00 de la tarde. Primer “briefing” -qué de palabras nuevas estos días- y recorrido guiado para que conozcamos dónde están nuestras salas. Acaba el recorrido y ninguna de las 15 personas que facilitamos somos capaces de recordar dónde hicimos el briefing, dónde están nuestras salas ni dónde está la salida de este laberinto formado por varios edificios inmensos conectados por puentes y pasillos infinitos. 

Dedicamos una sesión a soñar en el futuro, levantar propuestas y priorizarlas. Educación, trabajo, medio ambiente… Me sorprendo porque no hay ni una sola mención al género… será mi sesgo (?) Al finalizar la sesión, en la pestaña de la caja de cartón con el material de facilitación, aparece un post it en el que pone “homofobia”, como si quisiera salir de la caja (del armario?). Aquí entro en shock metodológico. Hemos dedicado el tiempo a levantar propuestas y priorizarlas, descartando algunas. La homofobia ni se planteó… y según la metodología debe quedar fuera. Zzzzzzzz… 

Un grupo formado por 9 personas de países del sur (España e Italia) y dos del norte (Dinamarca). Las dinámicas de rango entre el norte y el sur europeos se dan la vuelta… al menos en cuanto a número de participantes e idiomas en los que nos entendemos cuando falla la traducción. Un momento caliente: voces del sur expresan su descontento con los países del norte y con la política económica de la UE… referencias a la crisis de 2008 y a las políticas de austeridad. Calor en la sala. ¿Cómo habrá sido la experiencia de las dos personas danesas, hasta qué punto se han sentido en rango bajo y cómo de cómodas o incómodas han estado? 

Plenario final. Se presentan las líneas de trabajo creadas durante los días previos y se busca consentimiento… un momento importante, las próximas sesiones del proceso partirán de lo que aquí se apruebe. Cuando casi hemos terminado y apenas queda tiempo, una persona pide la palabra y habla con pasión: “¡Y qué pasa con la agricultura! Veo muchas propuestas relacionadas con la tecnología, la cultura, la educación… Y las apoyo, ¡pero necesitamos comer y ninguna de ellas nos da alimento!” Momento tenso, ¿se puede incorporar al listado de temas algo que no viene del trabajo colectivo de los grupos? El facilitador principal devuelve la decisión a la plenaria que con este gesto se convertía en asamblea «¿Podéis levantar las manos si apoyáis la propuesta de incluir la agricultura como un eje de trabajo?» Apoyo amplio, se incluye la propuesta, alivio. ¿Y si el feedback hubiera sido mixto?

Nuestro trabajo en el proceso continúa hasta diciembre, ¡esperamos seguir contando!

Andrea y Samuel (con Pierre en el corazón)

[Publicada originalmente en https://iiface.org/en-el-parlamento-europeo-para-facilitar/]

Post Author: samuel

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